Apagar la mente y despertar

 

El Feng Shui es una disciplina que implica el mundo físico, ese que existe ahí fuera, y que cada vez percibimos más lejano. Hemos renunciado a esa mitad que también es nuestra: cuerpo y mente, parecen cosas totalmente ajenas, separadas. Estamos tan centrados en el pensamiento, que todo lo que no sea mental o no sea procesado por nuestra conciencia, resulta algo extraño. Nos limitamos a ir al gimnasio, ponernos guapos, hacer dieta, opinar sobre el aspecto de los demás, y sobretodo e irremediablemente, padecer enfermedades. Decimos “me duele la espalda”, como si fuera un accesorio de quita y pon, como si no formara parte de nosotros, o “me da un calambre”, como si un enchufe invisible nos hubiera transmitido un chispazo de corriente. Parece que nuestro cuerpo es nuestro invitado que viene de lejos y se queda de visita por un tiempo, y olvidamos que cuerpo y mente, son el mismo anfitrión. Son las dos caras de la misma moneda, o de otro modo, las dos mitades de una sola unidad que somos nosotros mismos.

 

Mi embotamiento mental llegó a un límite tan extremo y llegué a sentir mi cuerpo tan ajeno que durante un tiempo no supe si tenía frío o calor, si tenía hambre o no, tal era mi desconexión con la parte física de mi persona.

Por suerte para mí, Movimiento Integral vino en mi ayuda y me hizo revertir un proceso tan dañino e insalubre. Muchos de vosotros podéis recurrir a multitud de técnicas o terapias, para gustos, colores. Yo viví y sigo viviendo la experiencia de esta enseñanza que nos ayuda a restablecer la conexión con nuestro cuerpo, entre otras muchas cosas.

www.movintegral.com

 

Una de las prácticas más efectivas para volver a comunicarnos con nuestro cuerpo, es conocerlo, escucharlo, sentir sus señales. Es como volver a hablar con un amigo del que llevábamos años sin tener señales de vida, o como pararnos delante de un escaparate, por cuya acera pasamos cada día sin prestar atención. Un día te detienes ante el cristal y descubres una tienda con mercancías sorprendentes y que responden a cada una de nuestras apetencias. Resulta que habían estado siempre allí, esperándote, y tú sin saberlo.

 

Lo más difícil, sin duda, es prescindir de la mente. Nuestro jefe guardián pasea a sus anchas por su torre de control de falansterio, y sabe de todos nuestros movimientos, se anticipa a nuestros deseos,  incluso nos da órdenes y contraórdenes. Nada se le escapa. Y así ha sido durante muchos años, con lo que se ha convertido en una cómoda costumbre que nos hace funcionar por la vida, trabajar, relacionarnos con los demás, tratar conflictos, etc. todo actuando de forma adecuada y políticamente correcta.

Lo cierto es que no es la única (ni mejor) manera de hacer las cosas. Últimamente habréis oído hablar de la inteligencia emocional. Nunca hasta ahora se ha tenido en cuenta porque al no tratarse de procesos científicamente probados, no formaba parte de la parte verdadera de la vida, y quedaba en la cara oculta de la Luna, como otras muchas cosas. Sin embargo, ahora que la ciencia puede demostrarla (como en muchos casos, la ciencia llega después, a veces con algo de retraso, pero casi siempre llega a las mismas conclusiones), ha sido bendecida, ha dejado de estar marginada y forma parte de nuestro club de amigos.

 

Sigue leyendo “Apagar la mente y despertar”

Anuncios